26 de Octubre de 2010

Una ráfaga de Puerto Príncipe

Y digo ráfaga en el título, como podría decir una pincelada, o cualquier otra palabra que pueda definir un instante, porque en unos días es lo único que una persona alcanza a percibir, no más. Y por mucho que una persona se esfuerce en comprender, si no lo has sufrido, es imposible poder sentir tanta calamidad.

Haiti October 2010

Después de un viaje de promoción de las Artesanías DOMAY por Puerto Príncipe, me siento a escribir para poder expresar brevemente ciertas impresiones vividas.

Es la segunda vez que visito esta ciudad. Una fue el año pasado, antes de que ocurriera el terremoto. Lo primero que empiezo a ver diferente antes de la llegada, son los cientos de manchas blancas, que no son sino tiendas de campañas habilitadas en las afueras. Esta imagen se repite en otras muchas zonas de la ciudad, incluido Pétion-Ville, uno de sus barrios más exclusivos. Algo nuevo me resulta también la gran cantidad de carteles que retratan las caras de los/as candidatos/as a las nuevas elecciones. ¿Qué ofrecerán? No lo sé…, pero lo que sí que sé, es que tienen un enorme reto por delante.  Montada en el transporte público, con gran frecuencia, diviso  furgonetas de las Naciones Unidas y camionetas de las ONGDs que tapan mi visión, por momentos, de los escombros que siguen quedando y de las montañas de basura acumuladas en las calles. El caos y la suciedad antes eran frecuentes, pero en estos momentos, son aún más evidentes.

 Haiti elecciones

Me he pasado gran parte de este viaje, no exento de contratiempos, empeñada en meterme en el pellejo de todas estas miradas con las que me he ido cruzando por el camino. Miles de personas se desplazan en el día intentando hacer su vida cotidiana, para regresar, ya en la noche, a una de las tantas tiendas donadas, que constituyen en el presente su casa temporal (aunque por lo meses pasados, ya no sé hasta que punto este adjetivo debería de cambiarse por permanente). Lo que no deja de sorprenderme, aquí y en la frontera, es la capacidad de lucha que tienen los/as haitianos/as,

 

Y digo ráfaga en el título, como podría decir una pincelada, o cualquier otra palabra que pueda definir un instante, porque en unos días es lo único que una persona alcanza a percibir, no más. Y por mucho que una persona se esfuerce en comprender, si no lo has sufrido, es imposible poder sentir tanta calamidad.

 

Cruzando la frontera, de camino a mi casa, con ganas de pegarme una ducha para quitarme todo el polvo acumulado después del largo y tedioso camino de vuelta a Dajabón, nos dicen que nos tenemos que lavar las manos por lo de la epidemia, lo del cólera. Lo que fue un rumor para nosotras en el viaje, justo ahora  se convierte en un hecho. Otro acontecimiento que golpea al país. Empiezo en estos momentos la búsqueda en los diferentes medios de información para saber de la gravedad del asunto. Por lo pronto intuyo que mañana, en el mercado de Dajabón, ya se empezarán a sentir las repercusiones.

 

Raquel

Cooperante Frontera Norte dominico-haitiana

23 de Marzo de 2010

Club de Microfinanzas: 22 Marzo 2010

La tercera reunión del Club de Microfinanzas tuvo lugar ayer por la tarde en la Aula Magna del IE Business School. 

Guadalupe de la Mata del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) utilizó Bosnia-Herzegovina (BH) como ejemplo para demostrar el efecto negativo que tiene la actual crisis económica sobre el sector microfinanciero. 

Guadalupe de la Mata hablando sobre el crisis financiero

Contamos con la presencia de más de 120 personas, entre las cuales hubo representantes del IE Business School, de la Fundación Nantik Lum, de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Universidad Carlos III, de la AECID, además de otros estudiantes, profesionales y expertos en microfinanzas. 

La audiencia en la Aula Magna

Según Guadalupe de la Mata: “Muchas instituciones financieras en BH están reportando datos que muestran pérdidas en 2009 de la misma magnitud que las ganancias que tuvieron en 2008, además de una pérdida en sus activos de aproximadamente el 20%". 

También habló sobre las principales debilidades que tiene BH como resultado de la crisis: exceso de fondos, escasez de liquidez y limitaciones de crecimiento. 

Dentro de los aspectos positivos, cabe mencionar que BH no tiene riesgo cambiario, porque su tasa está fijada al euro. El sector tiene mucha competencia (existen más de 38 IMF), lo que ayuda a la innovación, aunque sin embargo deja un pequeño mercado para muchos competidores. 

En verano de 2009, el gobierno de BH creó un bureau de crédito para ayudar a las IMF a compartir información sobre los clientes con el fin de evitar los préstamos cruzados y evitar el sobre endeudamiento.

Después de la presentación contamos con un espacio específico para debate, preguntas y respuestas de la audiencia. 

Recibiendo preguntas de la audiencia

El público tuvo tanto interés y preguntas que no hubo tiempo de responder a todas, pero Guadalupe estuvo dispuesta a continuar con el debate durante la sesión de networking después de su presentación.

El próximo evento del Club de Microfinanzas tendrá lugar el 21 Abril y contaremos con la presencia de John Hatch, fundador de FINCA (village banking) y pionero en el sector de microfinanzas. Para más información, contacta con clubdemicrofinanzas@nantiklum.org

¡Esperamos verte allí!

Casey del Equipo de Investigación

05 de Marzo de 2010

Por fin tenemos blog

Hola a todos,

Inauguramos hoy nuestro blog “desde el terreno”. Con él pretendemos acercaros más a la realidad que se vive en los distintos lugares donde realizamos nuestra labor de desarrollo: el trabajo de los cooperantes en el terreno, el día a día de los microemprendedores y beneficiarios, las microempresas por dentro, las experiencias de los voluntarios, lo que se cuece en los grandes foros de microfinanzas en España y resto del mundo,… y por supuesto todo aquello que os interese más. Os invitamos a que nos hagáis cualquier sugerencia o petición concreta a través de este medio con vuestros comentarios.

05 de Marzo de 2010

En la frontera...


El río "Masacre", la frontera

Mi primer viaje a la Frontera Norte de Rep. Dominicana y Haití fue en enero de 2009, justo un año antes del terremoto que ha sumido en el caos a la ciudad de Puerto Príncipe. Tardé casi seis horas en llegar desde la capital Santo Domingo a Dajabón, donde está la sede de Centro Puente, nuestro socio local. Según avanzaba el autobús se bajaba más gente, se sentía la lejanía del lugar, como si allí no llegase nadie, más bien yo diría que de allí quiere salir todo el mundo, que es diferente. Y no es que esté tan mal este pueblo, pero veréis...


En Dajabón se supone que hay 35.000 habitantes, pero no se donde se meten porque a mi me pareció tan pequeño como mi barrio y muy tranquilo…bien dicen que las apariencias engañan. Porque los días de mercado la población se multiplica por tres, sobre todo por la cantidad de haitianos que cruzan la frontera para vender y comprar, y el ruido es ensordecedor desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la tarde. Este mercado binacional es lo más característico de Dajabón, aparte de la población desproporcionada de extranjeros que se dedican a cumplir diferentes labores solidarias.


Pues parece que a pesar de sus diferencias históricas con el país vecino, el Gobierno dominicano decidió permitir a todos los haitianos la entrada libre los lunes y viernes, los días de mercado. Mi primer viernes en Dajabón a las ocho de la mañana, hora de apertura de la frontera, decidí aventurarme a explorar el famoso mercado: caminando entre un obstáculo de miles de plátanos llegué a la frontera, que está a dos cuadras de la casa de Raquel, nuestra cooperante allí. Estaba cerrada, aunque la verdad es que no pude ver mucho porque la avalancha de gente no me dejaba casi pasar, ni ver, ni nada... Con la diferencia horaria de una hora menos en Haití, esperaba llegar a tiempo para ver la avalancha de gente que entraba…pero la avalancha ya era generalizada en todas partes: la gente estaba cruzando tranquilamente por el río, poniendo los puestos, eso sí, la frontera seguía cerrada…y todo ante los ojos observadores de los agentes de la frontera (Cesfron) y los cascos azules de la ONU. No entendía nada…

 

¿Por donde paso?

La frontera a las 8:00 am

Decidí volver después de trabajar y antes del cierre de la frontera para contemplar el gran éxodo fronterizo. Los haitianos seguían recogiendo tranquilamente sus cosas, como si no tuvieran prisa. Yo estaba notoriamente más apurada que ellos pensando que no les iba a dar tiempo a cruzar. Así que me puse a mirar a ver con quién podía hablar para que me explicase como funcionaba el tema. La frontera es literalmente un puente sobre el río que separa ambos países, el "Masacre", os podéis imaginar la historia del nombrecito. En medio del puente hay dos puertas, que son los puestos fronterizos, la verde es la dominicana y la azul la haitiana. Así que le pregunté a un chico que está en el lado dominicano, que por cierto era haitiano, a ver qué pasaba con toda esa gente que estaba recogiendo, que no les iba a dar tiempo a salir... En perfecto dominicano me dijo, "no te apures mami, nosotros cerramos ahorita", lo cual significa en un rato. O sea, que ni la aduana parece guardar el horario, los días de mercado, claro. Así que me puse a mirar por el puente y a hacer fotos. Se me acercó otro chico haitiano y en un medio francés, medio español y medio “creole” consiguió preguntarme si era "journalista". Le dije que no, que sólo estaba haciendo fotos, y me dijo que no le mintiera, que esa cámara y esa cosa (llevo las llaves de mi casa colgadas de un cordón del cuello) sólo lo llevan los "journalistas". Le conté que trabajo con Centro Puente y le expliqué lo que hacía, y entonces me dijo, "ah, entonces tú trabajo para mi". Parece que dijera lo que dijera iba a ser complicado. Enfrente de mi estaban los cascos azules vigilando el cierre de la aduana, pero a mi más bien me parecía que estaban mirando a las chicas pasar...

La vuelta a casa


De vuelta a mis fotos empecé a ver a un mogollón de gente cruzando a Haití por el río. Y le dije al chico de la aduana, "oye, pero entonces, ¿cualquier haitiano puede cruzar por el río cuando quiera?". "Oh, pero claaaaaaaaaaaaro mi amol", me dice él. Seguía sin entender nada, ¿entonces para qué querrán papeles si se pueden colar cuando quieran? Así que investigué un poco más. Resulta que a la salida del pueblo hay varios controles de policía que interceptan a todos los haitianos que salen por allí. ¿Que cómo los reconocen? Ellos los llaman “los de colorsito”, pero la verdad es que hay muchos dominicanos que también lo son…así que si hablan pues ya queda claro. Bueno, volviendo al control fronterizo, resulta que lo hay, pero después me enteré que lo que acostumbran a hacer los haitianos es pasar de noche y caminar por las "lomas" y así se adentran en el país, sin más. Claro que algunos no pueden evitar caer en las garras de la "mordida policial", que como en todas partes está a la orden de la corrupción característica de esta sociedad capitalista en la que el que no vende su alma es porque no sabe cómo hacerlo. Así que los haitianos se dejan una gran parte de sus gourdes (así es como se llama su moneda) en manos de los policías dominicanos que hacen la vista gorda. Esta debe de ser la razón que explica que de los casi un millón de haitianos que se estima viven en Dominicana, más del 70% sean ilegales. Como siempre cruzan la frontera en busca de un mejor futuro, y su única obsesión es trabajar lo más duro posible para volver a su país en Navidad y llevar dinero a sus familias. El día que llegué acababan de solucionar una rebelión de haitianos que se habían atrincherado en la Iglesia de Dajabón en protesta porque habían vuelto a su casa en Navidad, y ahora que querían volver a sus trabajos en Dominicana la policía no les dejaba porque no eran legales. En la televisión dijeron que habían llegado a un acuerdo y que algunos habían sido deportados y otros habían vuelto a Dominicana… ¿a qué acuerdo llegarían?

Mi amigo el "journalista"

Y es que la desesperación de esta gente es grande, y ahora que ha quedado más patente con toda la cobertura mediática tras la catástrofe supongo que sobran las palabras. En Haití al parecer quedan pocos árboles, los talaron casi todos para plantar caña de azúcar, las tierras llanas se han vuelto infértiles, las lomas no se pueden cultivar, los "cerebros" potenciales esperanzas de futuro se han fugado a otros países con mejores perspectivas... ¿Quién queda? Mujeres solas, analfabetas en su mayoría, que tienen 4 hijos en promedio que tienen que criar solas mientras esperan el dinero de sus maridos que emigraron al otro lado de la isla, las que tienen suerte.

En mi paseo por el mercado me llamó la atención la cantidad de mujeres embarazadas, que no por eso dejaban de acarrear con varios kilos en la cabeza, sus miradas tristes, como amargadas, muy diferentes a las que se ven en Dominicana, aunque todas te devuelven la sonrisa. Me llamó la atención también como se hablan, parece que se griten, claro que esto me recuerda a los árabes, e incluso a mis queridos indios.




Me dispongo a regresar a Dajabón en tres semanas para visitar los proyectos y sobre todo para ver cuál es la situación de las comunidades haitianas en las que trabajamos en la Frontera Noreste después del terremoto.

 

Seguiré informando….

 

Arianne